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Espíritu pionero

«Cada vez que sienta la tentación de reaccionar de la misma manera, pregúntese si quiere ser un prisionero del pasado o un pionero del futuro.»

Para ser pionero no se precisan muchos recursos, sino una mente abierta, curiosidad y estar dispuesto al cambio. Para los pioneros, el riesgo también forma parte del juego.

En los años 50, Georg H. Endress vio el potencial para profesionalizar procesos con equipos de medición más eficaces. Encontró un inversor en el director bancario alemán Ludwig Hauser.

Desde el primer día, Georg Endress investigó y animó a sus empleados a desafiar el status quo, a encontrar nuevas y mejores maneras para ejecutar los procesos por parte de los clientes. En los primeros años fue un riesgo, tanto económico como personalmente. Junto con los clientes, probó nuevas vías y fue mejorando continuamente hasta conseguir su objetivo.

A finales de los años 60, Endress introdujo la medición y detección radiométrica para aplicaciones extremas. Hacia finales de los 70, Georg Endress creó la visión de un sensor hermetizado permanentemente, hecho totalmente de metal. Según su visión, el sensor tendría una varilla única para comprobar la presencia de líquido.

Los principios de medición capacitivo y conductivo no eran aptos para la tarea, ya que no podían utilizarse en un instrumento totalmente metálico. Sus ingenieros idearon una solución diseñando un dispositivo de doble varilla simétrica. Había nacido un nuevo principio de medición: el de horquilla vibrante.